
Cayetana es una de las Grandes de España que todavía no le tiene miedo al ¡HOLA!. Ella sabe que teniendo argumentos el ¡HOLA! deja que le cueles todo lo que quieras.
A pesar de que es considerada una de las mayores terratenientes de la nobleza española, lo que años atrás suponía una de las mayores terratenientes y punto, Nuria Marrón, cronista social de “El Periódico” califica a Cayetana Fitz-James Stuart de sobreviviente 10, y no es para menos. Como dice la tal Marrón, ha sobrevivido ochenta años con los rizos intactos, a sus hijos, a sus cincuenta y seis títulos y a todo aquello que se ha aproximado a la casa de Alba con intenciones mixtas o directamente aviesas. A pesar de que Terenci Moix, que en glory esté, escribió un encubierto panegírico sobre las virtudes de incorporar a Mar Flores a la nómina de hijas e hijos políticos de la Casa (“Chulas y Famosas”), todos acabamos por estar de acuerdo con Cayetana cuando dijo aquella frase con voz inocente: “Mi hijo Cayetano cambia de novia como de camisa”. Que eso lo dijera en pleno romance, mantilla de chantilly y diorazo que te crió con la susodicha Sea Flowers nos da una idea de cómo se las gasta la duquesa cuando quiere.
Cayetana es una de las Grandes de España que todavía no le tiene miedo al ¡HOLA!. Ella sabe que teniendo argumentos, como por ejemplo una buena foto del palacio de Liria o de las Dueñas, el ¡HOLA! deja que le cueles todo lo que quieras. Y sobre todo que su estilo, el de Cayetana, es único y genuino: si algo le gusta le parece estupendo, si algo no le gusta dice que le parece estupendo, ahora que, si algo le toca realmente las narices se despacha con ducal estilo, léase las declaraciones anteriores sobre los hábitos amorosos de su hijo Cayetano, con el consiguiente alboroto de los grandes de españa, entre los que se encuentran todos sus hijos.
Claro, el ser Duquesa de Alba le permite dar un aviso a navegantes a la tribu de hijos y ex hijos políticos. Podrás contar con el favor de Cayetana más si eres un ex hijo que un hijo actual. Las estadísticas no engañan. Cayetana prefiere al todavía duque de Montoso y diestro Francisco Rivera Ordoñez, y a su ya no, hasta donde yo se, duquesa de Siruela, Eugenia, ex de Jacobo. De Matilde Solís no sabe, no contesta, pero no le tuerce el morro a Alicia Koplowitz, aunque tampoco le da exactamente el si que espera el duque de Huescar ( y aquí se equivoca. Alicia, de acendrada fé, podría ser para la casa de Alba lo que en su momento supuso el primer marido de Cayetana, un saneador de las finanzas ducales por el camino de la buena gestión y llevanza de los asuntos).
El caso es que tiene toda la razón Nuria Marrón de “El Periódico”. Se impone una queja a la Mesa de la Grandeza de España, que no puede ser que Cayetana sufra tanto ella solita entre tanto Grande que hay.


