
La educación es la próxima conquista y la puerta de tu casa, sin ir más lejos, es la próxima frontera de la próxima, pacífica batalla. Como lo oyes, así que ve sacando el salakoff con el que jugabas a ser Grace Kelly en Mogambo.
Después de el último avance legislativo, que nos iguala en derechos civiles con el resto de la población hay quien opina que, en realidad, lo que se ha hecho es empezar la casa por el tejado y tendrían que haberse empezado a trabajar el tema de la igualdad y la no discriminación de manera "blanda" de la sociedad, los que no exigen una intervención legislativa, que de manera "dura".
Todos somos productos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias. Igual nosotros que nuestras luchas políticas. Baste recordar que desde 1996 y sobre todo desde 2000, uno de los frentes abiertos por el propio PP, al negarse a regular algo tan básico como las parejas de hecho en la legislación nacional, fue con la comunidad homosexual, que tomó parte activa en el enfrentamiento político. El PP lo hacía en base al cálculo de que, para 2003, aún le quedaban del orden de los seis-ocho años en el poder, antes de que un gobierno socialista hubiera reconquistado el centro que desde 2000 el partido de la derecha española había abandonado paulatinamente. Además, la homofobia sociológica de gran parte de su electorado -esa que "tolera" pero pide "discrección"- ayudaba a que el principal rector de la vida política, Jose María Aznar, se desentendiera del asunto, siempre aconsejado por la parte más conservadora, puesto que no era un tema determinante en las próximas elecciones.
Hubo, sin embargo, quien consideró que si era así, y esos fueron los partidos de izquierda. IU primero y el PSOE después quienes tomaron parte o todo de las reivindicaciones de los colectivos homosexuales en su programa. Con lo que las reivindicaciones del colectivo LGBT no pasaron el tamiz de las dos derrotas electorales previstas, que las hubieran enfriado un poco. Y no digo que que eso no haya sucedido esté mal, sólo digo que sucedió así, porque la espoleta del 11-M hizo saltar el muro de contención de la derecha por los aires y como ya se sabe que la naturaleza (¡y la política!) aborrecen el vacío....
El caso es que tenemos una de las legislaciones mas progresistas en cuanto a matrimonio y adopción en España, y parece que nos ha invadido una especie de abulia kumbayá que nos va a hacer que en veinte años nos vuelva a pillar el toro.
Veamos, señores LGTB, comunidad gay en general, y armarizados de derecha que preparan con júbilo sus nupcias en particular .... amig@sh tod@s . Esa ley es un logro que se ha de apuntalar, y tras el reconocimiento y protección de l@s transgeneros (que transgenericos suena como a alimento antibiotico modificado geneticamente que se toma en lugar de la aspirina) toca la Educación. Y esta batalla no es sólo en el día del Orgullo, sino que se enlaza con el día a día, la visibilidad, y la vuelta de tu esquina. Porque la educación es la próxima conquista y la puerta de tu casa, sin ir más lejos, es la próxima frontera de la próxima, pacífica batalla. Como lo oyes, así que ve sacando el salakoff con el que jugabas a ser Grace Kelly en Mogambo.
La educación es la próxima batalla, porque hemos aprendido en nuestras carnes que, salvo excepciones genéticas claramente documentadas, los cabrones con pintas se hacen, no nacen. Asi que hay que evitar que los prejuicios transpasen generaciones y pupitres, o al menos que los traspasen netos, sin disminución ninguna. Eso se lucha en cada CC.AA, en cada ciudad, en cada colegio y en cada casa. Y todos somos actores importantes, no sólo los niños y los educadores, sino también los padres, los amigos de los padres.
Nadie va a pedir por nosotros educación en los colegios e institutos. Ni nadie, a no ser que nosotros lo pidamos, va a ser intransigente con un caso de mobbing por homofobia en el colegio (porque precisamente ese es uno de los más extendidos). Nadie va a evitar que otros pasen por lo que nosotros pasamos a no ser que lo evitemos nosotros mismos, sumando nuestra voz a los que denuncia y denunciando. Sólo así, haciéndonos respetar, conseguiremos ser respetados.
Me viene a la cabeza la peripecia vital de Magnus Herschfeild, famoso activista alemán de principios de siglo. De hecho, su obra llegó justo hasta el advenimiento del III Reich. En esa época casi se tocó con los dedos de la mano la despenalización de la homosexualidad en Alemania, con la campaña para la derogación del parágrafo 175, que era el que, en cierta manera la penalizaba. Casi, casi ... pero no pudo ser porque luego llegó la historia que todos conocemos
En conclusión, y para que se te ponga el cuerpo en marcha, en el momento en que se aprobó la ley, estamos en tiempo de descuento. Y hay que ponerse a hacer cosas, porque no sabemos cuando el árbitro puede tocar el silbato del fin del partido. Y puede que, si no nos damos prisa, lo perdamos
Después de el último avance legislativo, que nos iguala en derechos civiles con el resto de la población hay quien opina que, en realidad, lo que se ha hecho es empezar la casa por el tejado y tendrían que haberse empezado a trabajar el tema de la igualdad y la no discriminación de manera "blanda" de la sociedad, los que no exigen una intervención legislativa, que de manera "dura".
Todos somos productos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias. Igual nosotros que nuestras luchas políticas. Baste recordar que desde 1996 y sobre todo desde 2000, uno de los frentes abiertos por el propio PP, al negarse a regular algo tan básico como las parejas de hecho en la legislación nacional, fue con la comunidad homosexual, que tomó parte activa en el enfrentamiento político. El PP lo hacía en base al cálculo de que, para 2003, aún le quedaban del orden de los seis-ocho años en el poder, antes de que un gobierno socialista hubiera reconquistado el centro que desde 2000 el partido de la derecha española había abandonado paulatinamente. Además, la homofobia sociológica de gran parte de su electorado -esa que "tolera" pero pide "discrección"- ayudaba a que el principal rector de la vida política, Jose María Aznar, se desentendiera del asunto, siempre aconsejado por la parte más conservadora, puesto que no era un tema determinante en las próximas elecciones.
Hubo, sin embargo, quien consideró que si era así, y esos fueron los partidos de izquierda. IU primero y el PSOE después quienes tomaron parte o todo de las reivindicaciones de los colectivos homosexuales en su programa. Con lo que las reivindicaciones del colectivo LGBT no pasaron el tamiz de las dos derrotas electorales previstas, que las hubieran enfriado un poco. Y no digo que que eso no haya sucedido esté mal, sólo digo que sucedió así, porque la espoleta del 11-M hizo saltar el muro de contención de la derecha por los aires y como ya se sabe que la naturaleza (¡y la política!) aborrecen el vacío....
El caso es que tenemos una de las legislaciones mas progresistas en cuanto a matrimonio y adopción en España, y parece que nos ha invadido una especie de abulia kumbayá que nos va a hacer que en veinte años nos vuelva a pillar el toro.
Veamos, señores LGTB, comunidad gay en general, y armarizados de derecha que preparan con júbilo sus nupcias en particular .... amig@sh tod@s . Esa ley es un logro que se ha de apuntalar, y tras el reconocimiento y protección de l@s transgeneros (que transgenericos suena como a alimento antibiotico modificado geneticamente que se toma en lugar de la aspirina) toca la Educación. Y esta batalla no es sólo en el día del Orgullo, sino que se enlaza con el día a día, la visibilidad, y la vuelta de tu esquina. Porque la educación es la próxima conquista y la puerta de tu casa, sin ir más lejos, es la próxima frontera de la próxima, pacífica batalla. Como lo oyes, así que ve sacando el salakoff con el que jugabas a ser Grace Kelly en Mogambo.
La educación es la próxima batalla, porque hemos aprendido en nuestras carnes que, salvo excepciones genéticas claramente documentadas, los cabrones con pintas se hacen, no nacen. Asi que hay que evitar que los prejuicios transpasen generaciones y pupitres, o al menos que los traspasen netos, sin disminución ninguna. Eso se lucha en cada CC.AA, en cada ciudad, en cada colegio y en cada casa. Y todos somos actores importantes, no sólo los niños y los educadores, sino también los padres, los amigos de los padres.
Nadie va a pedir por nosotros educación en los colegios e institutos. Ni nadie, a no ser que nosotros lo pidamos, va a ser intransigente con un caso de mobbing por homofobia en el colegio (porque precisamente ese es uno de los más extendidos). Nadie va a evitar que otros pasen por lo que nosotros pasamos a no ser que lo evitemos nosotros mismos, sumando nuestra voz a los que denuncia y denunciando. Sólo así, haciéndonos respetar, conseguiremos ser respetados.
Me viene a la cabeza la peripecia vital de Magnus Herschfeild, famoso activista alemán de principios de siglo. De hecho, su obra llegó justo hasta el advenimiento del III Reich. En esa época casi se tocó con los dedos de la mano la despenalización de la homosexualidad en Alemania, con la campaña para la derogación del parágrafo 175, que era el que, en cierta manera la penalizaba. Casi, casi ... pero no pudo ser porque luego llegó la historia que todos conocemos
En conclusión, y para que se te ponga el cuerpo en marcha, en el momento en que se aprobó la ley, estamos en tiempo de descuento. Y hay que ponerse a hacer cosas, porque no sabemos cuando el árbitro puede tocar el silbato del fin del partido. Y puede que, si no nos damos prisa, lo perdamos


