Yo soy yo

Mi foto
Enrique Olcina Juliá
Hace tiempo que me definí como una persona básicamente buena y eso provocó la hilaridad de ciertas personas, que, desde un punto de vista hoebbesiano creen que el hombre es un lobo para el hombre. Considerando que los lobos viven en manadas y la mayoría de las veces son muy civilizados ... soy un lobo solitario y bastante educado. Vamos a dejarlo así. Confío en la bondad de mis congéneres y he aprendido a no hacer caso a habladurías pero tampoco a desecharlas de inmediato. He crecido con amor y bofetadas (¿y quién no?) y creo que me he llevado mi parte alícuota de deseo, aventura, lágrimas, tristezas, desencantos, triunfos, vindicaciones y alegrías. Un tipo normal que suele usar vocablos de cuatro sílabas, nada más. Soy optimista, ma non troppo. Tiendo a pensar que las cosas tienen remedio. En las inmarcesibles palabras de Sofía, el personaje de "lalola": "Después de seis meses en que un grupo de niñas me quitara todos los días el bocadillo en el recreo dejé de pensar que las madres de las pobres no les preparaban el bocadillo y empecé a pensar si en realidad no eran un poco hijadeputas". Pues eso...
Ver todo mi perfil

Twit, Twit ... pensamientos cortos

Debes de leer ...

Blog Archive

Presentación

Loading...

lunes, julio 21, 2008

Con Levítico y todo

Ni Levítico ni Sodoma me dicen como solventar los problemas que, día tras día, afrontan las lesbianas, los gays, los transexuales y los bisexuales aquí y en todo el mundo. Desde ser condenados a muerte a ser insultados, acosados, humillados y despreciados


La sra. Lisa Justiniano, lectora de La Verdad, ha escrito una carta relacionando Levítico y Orgullo Gay. Y es de esas situaciones que piensas que sólo pueden suceder en EE.UU, pero no. Y como no, no me resisto a remitirme a la famosa contestación que un oyente le dió a la doctora Laura Schlessinger, locutora estadounidense, cuando citó el mismo argumento en su programa de radio. Entre otras cosas, el oyente planteaba, tras admitir las palabras del Levítico sin discutir, algunas cosas que yo le planteo a nuestra querida lectora: ¿cómo le pregunto a una mujer si tiene el periodo sin que se moleste? Levítico 15:19-24 me prohíbe tener contacto con ellas. El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas, ¿pueden ser marroquíes, franceses, portugueses, andorranos, todos ellos o sólo algunas naciones? Seguramente la Sra. Justiniano, como el 99% de la población, lleva prendas hechas de dos tipos de tejidos diferentes, incumpliendo el Levítico, 19:19 ¿en su pueblo como lo harán, se reunirán para lapidarla, como manda Levítico 24:10-16 o cómo?. Son dudas que el oyente de la doctora Schlessinger tenía y yo también tengo.

En fin, ya en tono más serio, las referencias al Levítico y a Sodoma están bastante discutidas como referidas a la homosexualidad en general. Lo del Levítico sería más un aviso a los sacerdotes del culto hebreo (puesto que ese libro es su código sacerdotal) para que no imiten los cultos cananeos con prostitución y travestismo ritual.Lo de Sodoma parece que es más un atentado contra el deber de hospitalidad que contra las cosas que los sodomitas quisieran hacer con los ángeles del Señor.

Si hablamos del SIDA, el condón es un arma efectiva que mi Iglesia Católica se niega a admitir, y complementan a la abstinencia y la fidelidad, aparte de que en temas de prevención de ETS tengo que recordar, una vez más, que no hay ninguna exclusiva de la homosexualidad. Hablar de grupos de riesgo es obsoleto y peligroso, puesto que puede llevar a la equivocada opinión de que el SIDA no se da entre los que no estén en esos grupos de riesgo, y que más bién hay que hablar de prácticas de riesgo.

Sin embargo, ni Levítico ni Sodoma me dicen como solventar los problemas que, día tras día, afrontan las lesbianas, los gays, los transexuales y los bisexuales aquí y en todo el mundo. Desde ser condenados a muerte a ser insultados, acosados, humillados y despreciados. Las políticas de visibilidad y respeto, relacionadas con la educación y con otras manifestaciones, son fundamentales para que, por ejemplo, el índice de suicidios no sea más alto entre la población homosexual que entre la heterosexual; y eso, sra Justiniano, no es producto de la ira divina, ni del insalubre estilo de vida homosexual. Es simplemente que cuando un grupo es machacado más de lo habitual, los más débiles no resisten, y cuando oigo, leo y veo las barbaridades que sueltan algunos, no oigo, ni veo, ni leo a nadie haciendo un llamamiento enérgico y contundente a la caridad cristiana ni a la compasión, y creo que esos principios fueron enunciados no por cualquiera, sino por el mismo Hijo de Dios.