Yo soy yo

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Enrique Olcina Juliá
Hace tiempo que me definí como una persona básicamente buena y eso provocó la hilaridad de ciertas personas, que, desde un punto de vista hoebbesiano creen que el hombre es un lobo para el hombre. Considerando que los lobos viven en manadas y la mayoría de las veces son muy civilizados ... soy un lobo solitario y bastante educado. Vamos a dejarlo así. Confío en la bondad de mis congéneres y he aprendido a no hacer caso a habladurías pero tampoco a desecharlas de inmediato. He crecido con amor y bofetadas (¿y quién no?) y creo que me he llevado mi parte alícuota de deseo, aventura, lágrimas, tristezas, desencantos, triunfos, vindicaciones y alegrías. Un tipo normal que suele usar vocablos de cuatro sílabas, nada más. Soy optimista, ma non troppo. Tiendo a pensar que las cosas tienen remedio. En las inmarcesibles palabras de Sofía, el personaje de "lalola": "Después de seis meses en que un grupo de niñas me quitara todos los días el bocadillo en el recreo dejé de pensar que las madres de las pobres no les preparaban el bocadillo y empecé a pensar si en realidad no eran un poco hijadeputas". Pues eso...
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domingo, septiembre 07, 2008

Mala memoria

En una viñeta muy aguda de PUBLICO, se veía la catenaria de la derecha -Rajoy, Iglesia, manifestantes- reproduciendo con las distintas propuestas, reivindicaciones, puntos de vista, llámele X de la izquierda la misma actitud. La caricatura de Rajoy decía que "eso (X) no venía ahora a cuento", la caricatura de la Iglesia afirmaba que "rompía la unión de los españoles" y la caricatura de los manifestantes portaban una pancarta donde iban tachando las distintas propuestas, dejando sin tachar la última vigente, como el tatuaje de un marinero impulsivo y amorosamente indeciso.

Lo conversaba con mi abuela, que, reproduciendo punto por punto el argumentario, tal cual fuera Soraya Saenz de Santamaría o el mismísimo Rajoy, decía que parecía mentira que con la crisis que nos galopa por encima -pues sí, al final resulta que es una crisis, a mal crisis buena cara- estuvieramos despertando fantasmas del pasado.

Bueno, cheré nana, queridos todos, resulta que los fantasmas -como nos ilustró Oscar Wilde en El fantasma de los Canterville- son almas apenadas en busca de descanso. El juez Garzón, segun distintas informaciones, tiene censados 136.000 desaparecidos en la guerra, en puntos tan distantes como Murcia, Málaga o Burgos. En algunos sitios que no fueron frente, desapareció gente, que fue torturada y fusilada porque familiares suyos -los hombres de la casa- fueron a luchar al frente. Es decir, mujeres, adolescentes y niños. O porque eran destacados republicanos, y había republicanos de centro también, como los había de izquierda moderada, como los había de extrema izquierda. Ciudadanos honrados que dieron galantemente su vida por la República sin que se les hubiera pedido ese sacrificio, por culpa del rencor, el ensañamiento y la exterminazión (con zeta, si) sistemático de todo posible germen no ya de resistencia, sino de oposición política.

Es posible que con ese censo, completado y detallado por sucesivas actuaciones judiciales, se consiga cerrar una de las heridas de la Guerra Civil. Parafraseando a los peones negros (por cierto ¿alguien sabe que ha sido de ellos?) "Queremos saber toda la verdad". Porque claro, Paracuellos salta a la tercera frase. Tal cual, mi dulce abuelita me lo suelta a bocajarro; la respuesta le llega a velocidad de crucero. Los muertos de Paracuellos están contados y recontados, censados, especificados, honrados, llorados y enterrados.

136.000 muertos, que se sepa. Y los que se descubran. Más los que murieron después de la Guerra. Paz, piedad y perdón, si, claro; pero primero vamos a saberlo todo, ahora que podemos. Es posible que ese censo sea el legado más esplendoroso que el juez Garzón le deje a España, a las dos que nos hielan el corazón, todavía a estas alturas.

1 comentarios:

José Segura Sola dijo...

La memoria nos dignifica. Nos hace humanos. Hay quien no quiere mirar hacia atrás porque la suya, su memoria, es de vergüenza y de venganza.
Mientras haya españoles mal enterrados en cunetas y fosas, este no será un país de futuro. Muchos, su mirada, la siguen teniendo hacia el pasado. Necesitamos a todos para conquistar libres, el Futuro Hermano.
Un abrazo.