Yo soy yo

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Enrique Olcina Juliá
Hace tiempo que me definí como una persona básicamente buena y eso provocó la hilaridad de ciertas personas, que, desde un punto de vista hoebbesiano creen que el hombre es un lobo para el hombre. Considerando que los lobos viven en manadas y la mayoría de las veces son muy civilizados ... soy un lobo solitario y bastante educado. Vamos a dejarlo así. Confío en la bondad de mis congéneres y he aprendido a no hacer caso a habladurías pero tampoco a desecharlas de inmediato. He crecido con amor y bofetadas (¿y quién no?) y creo que me he llevado mi parte alícuota de deseo, aventura, lágrimas, tristezas, desencantos, triunfos, vindicaciones y alegrías. Un tipo normal que suele usar vocablos de cuatro sílabas, nada más. Soy optimista, ma non troppo. Tiendo a pensar que las cosas tienen remedio. En las inmarcesibles palabras de Sofía, el personaje de "lalola": "Después de seis meses en que un grupo de niñas me quitara todos los días el bocadillo en el recreo dejé de pensar que las madres de las pobres no les preparaban el bocadillo y empecé a pensar si en realidad no eran un poco hijadeputas". Pues eso...
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miércoles, julio 30, 2008

Pollo al curring

Este es un antiguo texto que escribí. Lectura veraniega para reirnos un poco todos .....

Se llega del trabajo con un pollo comprado a última hora y con prisas. Si en la cola de la carniceria una se ha peleado con la maruja a la que se le ha pegado el arroz porque antes de ir a por su Jonatán Maikel o a por su Lorelai de la Esperanza se ha tragado el culebrón en vez de hacer la comida pues mejor, porque el pollo nos sabrá mas sabroso. En la misma puerta nos habrá de recibir nuestro pequeño/a vastago/a tirándonos de la falda o del pantalón, si se os ha ocurrido ese día poneros un traje de chaqueta, pidiéndonos un kinder. Recordad que un kinder son tres cosas en una-chocolate, leche y una sorpresa-. Efectivamente, de chocolate es el colorde las manchas del cojin, la leche es la que os pegáis los demás habitantesde la casa si el niño deja los juguetitos en el suelo y sorpresa fue la última vez que tu pequeñín abrió entera dos docenas de huevas buscando el di-cho-so juguetito. Asi que para lo que le dura y los disgustos que da habeis decidido no volverle a comprar el ovoide chocolateado. Dejais, por lo tanto, al niño en su rehogo consumista asi como media hora, pero echadle un ojo porque si se os va la mano con el rehogo, teneis a Atila toda la tarde en casa. Cogeis el pollo y lo poneis en el banco de la cocina.

Llega la asistenta -si es extranjera mejor, dará un gusto cosmopolita al pollo al Curring- ya maleada de bregar durante toda una santa mañana con un niño -tu hijo, el del kinder- y la casa. Si es española el trámite de despachar los asuntos será rápido, pero si es extranjera echa mano de tu francés, inglés o el polaco que ella te haya enseñado para que podáis hacerlo -el despachar ,se entiende- Puede durar alrededor de media hora. Mientras intentáis entenderos a grito pelado -recuerda que el niño esta en su rehogo y por eso está berreando- sobre que el no, el Fairy no va con la lavadora sino con los platos y tampoco, tampoco se puede poner la ropa blanca y la de color junta porque sino toda la ropa blanca toma un tono rosazulado ideal para la seda de los trajes de Versace pero que queda fatal en la ropa interior de tu marido cuando va al gimnasio y tiene que cambiarse. Presa de un ataque de nervios tu muchacha le grita al niño que, por favor se calle, que lleva toda la mañana asi y el niño comienza a berrear mas, lo que significa que aún le queda un par de minutos de rehogo. Le dices a la muchacha, tú muy tranquila, que no hace falta que grite, mandas al niño a ver la televisión y pones a cocer a la muchacha en el jugo de su frustración mientras le dice que ponga la mesa porque tus dos hijos mayores están a punto de venir y partes el pollo, le pones una pastillita de avecrem y medio limón y al horno, mientras preparas la ensalada cortando pepinos en tirillas y no en rodajas, porque a tus niños mayores les gusta así y no de otra manera, el tomate muy fino y la lechuga muy picada, porque sino no hay manera de que se coman la verdura. El niño berrea un grito ultrasónico en la salita lo que te dice que ya es hora de que lo saques del rehogo -no se lo digas a la muchacha, que está todavía hirviéndose en su jugo, y es capaz de estrangularlo- asi que lo coges, te lo llevas a la cocina y le pones a jugar al juego de ayudar a mamá, el te dirá que no, entonces le mandas a que se quede sentado en un silla y el te dirá que tururú, con lo que esta en su punto para que lo maceres a palos, pero eres una buena madre y te aguantas, porque con ese ingrediente el pollo al Curring te da mala sangre.

Llega la asadura -tus dos hijos mayores en plena edad del pavo, que parece que no van a madurar nunca- de hormonas, discutiendo -¿cuando no estado discutiendo?, te preguntas. Te respondes que cuando planean una trastada, de ahí tu pavor al silencio en casa.- Como es de prever se ponen a hacer el zángano en lugar de ayudarte con la comida y con la mesa, porque ya has sacado a la muchacha de su cocedura de frustraciones y la has puesto a que fría las patatas en la freidora para acompañar al pollo, mientras tu sigues con la ensalada. Primer grito y no responden. Segundo grito y tampoco responde. Tercer grito y pescozón al baño maría para salpimentar a los niños mayores que pones con el niño pequeño que ya ha salido del rehogo y entra en el maleo porque sus hermanos mayores están jugando con el. Los coges y los pones a los tres a caldo -cuidado con el pequeño que ya viene del rehogo y se te puede quemar- en la salita de estar mientras vas a la cocina, la paz recuperada momentáneamente, a ver como van las patatas fritas y a aliñar la ensalada, momento en el que llega tu marido arrebatado del trabajo y empieza a contarte sus problemas y tu paras todo no vaya a ser que te diga que no le escuchas. Mientras alguno de los niños ha salido del caldo y se acerca furtivo a la freidora para pescar patatas, que están ardiendo, y va adobándose con más pescozones de la muchacha, que esta hasta las narices de los niños, de las patatas y de todo. Vuelves a meterlos a caldo en la salita de televisión y le pides a tu marido que le eche un ojo. Cuidado con este paso porque es posible que se te pasen. Tu marido se sienta a leer el periódico y mientras los niños arman el follón en el salón, con lo que evidentemente tu marido no les esta echando un ojo. Vuelves a la cocina -un segundo para coger el hilo de lo que estabas haciendo.....¿la ensalada o el harakiri?- y cuando se ha enfriado la muchacha de su cocimiento en su jugo de frustraciones empieza a llorarte, porque sois amigas y os lo contáis todo. Tu marido se ha quedado frito -que cachaza, a pesar del bullebulle in crescendo de los niños- y tu, claro, no puedes sino atender a la pobre criatura y coserle la confianza. Mientras tanto alguien ha cascado algo, y no precisamente un huevo sino tu jarrón favorito. Mas caldo a la olla de los niños y una pizquita de pimienta al papá que acaba de despertarse sobresaltado, mientras que a la muchacha mucho tranchete para que no se le vaya definitivamente la cabeza antes de recogerte el jarrón. Ahumado en la cocina, pollo quemado y tu te bajas como un sufflé mal hecho. Menos mal que los niños han llamado y han pedido una pizza.

Total, era lo que querían desde el principio, asi que coges, echas el pollo carbonizado a la basura, esperas a que venga la pizza y por una vez das gracias a Dios por la comida basura.

lunes, julio 28, 2008

Nada es normal


Funcionamos por estereotipos y por imágenes, por cánones, por casillas, por clasificaciones que a veces son entelequias, pero que aceptamos como verídicas porque todo el mundo alrededor nuestro las admite, muchas veces sin pararse a volver a pensarlas, a ajustarlas a la realidad que siempre es cambiante y que cada vez cambia más de manera más vertiginosa. Y eso si que va contra nuestra naturaleza. Me explico.

El homo sapiens es la especie que, por ahora, ha demostrado una mayor adaptación, sólo superada por las de la familia de los Blattodea (cucarachas, vamos) que llevan en este planeta desde hace mas de 300 millones de años. El homo sapiens ha sobrevivido y se ha adaptado con una mezcla de tozudez y versatilidad, con una extraña mixtura de cabezonería y camaleonismo que, hasta ahora, le ha dado resultado en términos generales.

Por eso me resulta curioso que dada la panoplia de situaciones en la que se ha encontrado la especie humana todavía haya especimenes de la misma que eleven la palabra “normal” a la categoría de ley.

Le vengo dando vueltas desde hace días, que yo soy muy lento para digerir las cosas, sobre todo porque en un foro de amigos tengo un debate con otro sobre la indumentaria que debería llevar a un partido de rugby playa … y todo esto porque el año pasado me presenté con un bañador y no con el típico short que sirve para todo.

El bañador tenía dos perneras, me cubría y me servía, con comodidad y a mi gusto, a mi propósito, que era jugar al rugby. Sin embargo a alguno de mis compañeros del equipo de rugby de veteranos de Murcia le parecía demasiado, como decirlo, gay. No era mi intención entonces, ni es ahora, hacer un alegato de la diferencia y la diversidad. Al menos no era mi intención pero una de sus respuestas, más concretamente a mi argumentación que “yo me pongo lo que me sale de los cojones, como haces tú” -me contestó “tendrás que asumir que alguien haga algún comentario jocoso y que existan algunas risas”, ¡qué novedad!- hace que, sin yo quererlo, mi bañador negro a mitad de la pierna, de lycra, se convierta en un alegato. Pues bienvenido sea.

La risa que procede de la burla, como la agresión verbal o la física, en este contexto que estoy comentando, son hijas del miedo que a su vez es hijo de la ignorancia. La ignorancia, que es muy atrevida, huye de cualquier manifestación de respeto y en ausencia de respeto, y como la naturaleza aborrece el vacío sucede la burla, que es una forma atenuada de violencia. Nos reímos de la persona, no con la persona, porque en realidad nos sume en el desasosiego la imagen poco habitual, lo que se sale de la norma, la normalidad, que es la vara de medir y de zurrar, altanera y arbitraria, con la que medimos.

He dicho vara altanera y arbitraria. Es altanera porque es inflexible cuando la aplicamos a terceros y es arbitraria porque queremos que no se nos aplique a nosotros cuando llega el caso. Si, bueno, esto si que es muy humano, pero vamos a tratar de ser civilizados. Resulta que, con toda la razón del mundo, tratamos de que no se nos aplique a nosotros, cuando es desfavorable, porque siempre encontramos causas atenuantes o eximentes de esa regla; sin embargo, cuando la aplicamos nosotros con todo su rigor no entendemos que puedan existir esas circunstancias, aunque las desconozcamos. No es, tampoco, asombroso que tengamos ese mecanismo. La cucaracha tiene uno igual: las estructuras sensoriales que se proyectan hacia atrás desde el abdomen son capaces de detectar movimientos casi imperceptibles del aire; gracias a ellas, las cucarachas pueden emprender la huida ante riesgos potenciales en menos de 0,05 segundos

Así que creo que lo más conveniente es que no apliquemos con tanto rigor el concepto de normalidad, que permitamos y respetemos la tranquila existencia del otro con sus peculiaridades y diferencias, sin que tengamos que desterrar el sentido del humor, claro. Que si no sabemos preguntemos, que es el antídoto más seguro para la ignorancia, y que si aún así no entendemos, mantengamos un respetuoso silencio y si algo nos produce hilaridad tratemos de reconducirlo a la situación y no a la persona.

La normalidad es mucho más complicada de lo que nos contaron nuestros padres, porque nuestra normalidad no es la que vivieron nuestros padres: y quizá sea ahí, precisamente, donde radica todo el problema, como si estuvieramos trabajando con un atlas desfasado, intentando encontrar un camino donde ya no lo hay

lunes, julio 21, 2008

Con Levítico y todo

Ni Levítico ni Sodoma me dicen como solventar los problemas que, día tras día, afrontan las lesbianas, los gays, los transexuales y los bisexuales aquí y en todo el mundo. Desde ser condenados a muerte a ser insultados, acosados, humillados y despreciados


La sra. Lisa Justiniano, lectora de La Verdad, ha escrito una carta relacionando Levítico y Orgullo Gay. Y es de esas situaciones que piensas que sólo pueden suceder en EE.UU, pero no. Y como no, no me resisto a remitirme a la famosa contestación que un oyente le dió a la doctora Laura Schlessinger, locutora estadounidense, cuando citó el mismo argumento en su programa de radio. Entre otras cosas, el oyente planteaba, tras admitir las palabras del Levítico sin discutir, algunas cosas que yo le planteo a nuestra querida lectora: ¿cómo le pregunto a una mujer si tiene el periodo sin que se moleste? Levítico 15:19-24 me prohíbe tener contacto con ellas. El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas, ¿pueden ser marroquíes, franceses, portugueses, andorranos, todos ellos o sólo algunas naciones? Seguramente la Sra. Justiniano, como el 99% de la población, lleva prendas hechas de dos tipos de tejidos diferentes, incumpliendo el Levítico, 19:19 ¿en su pueblo como lo harán, se reunirán para lapidarla, como manda Levítico 24:10-16 o cómo?. Son dudas que el oyente de la doctora Schlessinger tenía y yo también tengo.

En fin, ya en tono más serio, las referencias al Levítico y a Sodoma están bastante discutidas como referidas a la homosexualidad en general. Lo del Levítico sería más un aviso a los sacerdotes del culto hebreo (puesto que ese libro es su código sacerdotal) para que no imiten los cultos cananeos con prostitución y travestismo ritual.Lo de Sodoma parece que es más un atentado contra el deber de hospitalidad que contra las cosas que los sodomitas quisieran hacer con los ángeles del Señor.

Si hablamos del SIDA, el condón es un arma efectiva que mi Iglesia Católica se niega a admitir, y complementan a la abstinencia y la fidelidad, aparte de que en temas de prevención de ETS tengo que recordar, una vez más, que no hay ninguna exclusiva de la homosexualidad. Hablar de grupos de riesgo es obsoleto y peligroso, puesto que puede llevar a la equivocada opinión de que el SIDA no se da entre los que no estén en esos grupos de riesgo, y que más bién hay que hablar de prácticas de riesgo.

Sin embargo, ni Levítico ni Sodoma me dicen como solventar los problemas que, día tras día, afrontan las lesbianas, los gays, los transexuales y los bisexuales aquí y en todo el mundo. Desde ser condenados a muerte a ser insultados, acosados, humillados y despreciados. Las políticas de visibilidad y respeto, relacionadas con la educación y con otras manifestaciones, son fundamentales para que, por ejemplo, el índice de suicidios no sea más alto entre la población homosexual que entre la heterosexual; y eso, sra Justiniano, no es producto de la ira divina, ni del insalubre estilo de vida homosexual. Es simplemente que cuando un grupo es machacado más de lo habitual, los más débiles no resisten, y cuando oigo, leo y veo las barbaridades que sueltan algunos, no oigo, ni veo, ni leo a nadie haciendo un llamamiento enérgico y contundente a la caridad cristiana ni a la compasión, y creo que esos principios fueron enunciados no por cualquiera, sino por el mismo Hijo de Dios.

lunes, julio 07, 2008

La Eurocopa y otras cosas

Pues supongo que nadie se lo esperaba, aunque todos teníamos la esperanza lejana de que España esta vez si, ganaba la Eurocopa. A mí, que soy de otros deportes, que no me gusta mucho el futbol y que sólo entiendo de él por los diarios deportivos que leo cada día en el café, no me daba ni buena ni mala espina. Partíamos favoritos como siempre y nuestra meta estaba en pasar los cuartos de final. A partir de ahí, ya veríamos.

Olivica comía, huesecico tirao. Lo cierto es que los grandes logros –y este es, sin duda, un gran logro- se construyen de pequeñas metas. Ahora mismo ya hay, habrá lo que queda de verano, y lo que te rondaré, morena, análisis sobre la genialidad de Luis, la fortaleza mental de Casillas, la maestría de Villa o el gol que Torres –a priori pichichi, luego no- atesoraba en las botas y que era heredero directo de aquel famoso gol de Marcelino contra la URRS, primohermano del de Zarra contra la pérfida Albión.

Sin embargo, plantearse como primer objetivo cuartos y luego disfrutar de lo que venga me parece más oportuno. Poco a poco vamos animándonos en un slogan que para mi tiene mucho de positivo (¡po-de-mos!) y poco de negativo, porque significa que tu identidad como equipo, como persona, como grupo o como lo que sea la construyes en base a tí, y no en base a lo que tienes enfrente. Eso te ayuda, porque el oponente puede ser el mismo o siendo aparentemente el mismo actuar de distinta manera y tú –en este caso el equipo español y su compromiso con el juego de toque- sigues siendo el mismo, ganes o pierdas, y sin crisis de identidad.

Creo que lo que ha hecho Luís, el equipo de Luís y Luís con el equipo, es construir una identidad para un proyecto futbolístico basado en la premisa de jugar con lo que se tiene, sin tratar de ser otro ni tratar de ser una versión reduccionista de nosotros mismos. Eso sirve para la vida real, admitir como somos nos ayuda a potenciar lo mejor de nosotros mismos y a disminuir, corregir o anular, en el mejor de los casos, lo que tenemos de malo. Para eso es necesaria, evidentemente, una visión optimista, y este equipo, lo decía Casillas en la final, casi, casi goteándole el colmillo en justo veneno, que quería escuchar a los que los habían puesto a los pies de los caballos: ni más ni menos que el reconocimiento del otro, del que criticó diciendo que se equivocaban, como muestra de juego limpio y de caballerosidad. Eso también cabe dentro del espíritu de esta España que casi parece anglosajona en su mejor versión, claro.

España y los españoles somos así, señora. Escribía Perez-Reverte en uno de sus últimos artículos que al hijo de un amigo suyo le habían llamado fascista por llevar un polo con la bandera de España. El polito con la bandera de España más que fascista es de un rancio que te mueres, pero tampoco creo que los niños de siete años sean fashionistas o por lo menos no los niños a los que se refiere el artículo; sin embargo, estoy seguro que la camiseta de España, la de Luis Aragonés, la de esta selección Española, la puede llevar con mucho orgullo y finísima voluntad, porque esta Eurocopa es como la sexta Copa de Europa del Real Madrid, la Eurocopa de color, de alta definición, de conceptos difíciles ensamblados con saber hacer y soltura. Hemos encontrado todos los españolitos un motivo por el que saltar a la vez, aparte de en Nochevieja, en un triunfo, un equipo y una imagen en la que mojarnos, empaparnos sin arrobo y sin complejos, quizá porque tras treinta años de andadura esta imagen nos conviene, que el español es muy mirado, o si no miren a los niños de Perez Reverte, pero cuando abraza una bandera, la abraza de verdad.

Nacionalidades y nacionalidades. En la alineación había una presencia significativa, al menos para mí, que era la de Senna. Un futbolista nacido en Brasil pero nacionalizado español. Muchos de esos españoles que se mojaron en fuentes públicas no eran en realidad tales sino marroquíes, ecuatorianos, colombianos, brasileños … que han venido a España a tratar de hacer realidad un sueño. Igual que Senna, que ha sido un jugador determinante en muchos de esos partidos , ellos tratan de ser determinantes en cada aspecto de sus vidas. Unas veces fracasan y otras veces triunfan, pero no deja de ser interesante ver a familias enteras de inmigrantes con la camiseta de España. Algo que a muchos, entre tanto justificado fervor nacional, se les ha pasado por alto.

Como se les pasó por alto a muchos el entrañable detalle de Sergio Ramos. Acudió al palco a recoger la Eurocopa con el resto del equipo enfundado en una camiseta que recordaba a su compañero Puerta y anudada a la cintura la bandera de Andalucía. Nadie ha dudado nunca de la españolidad de Sergio Ramos, y me parece bién, pero… ¿si Puyol, Fábregas, Xavi u otro hubieran subido de la misma guisa –sin camiseta nacional a la vista y portando la bandera de su autonomía- hubieran recibido el mismo trato que Sergio Ramos?. Creo que no.

Obligados a alinear. Permitanme la ironía. El que mejor Eurocopa ha hecho ha sido Raúl, desde su casa. Quizá haya sido una victima involuntaria de los medios, pero lo cierto es que un apoyo a muerte a Luis Aragonés no se le ha visto. Bueno, a matarlo quizá si, aunque fuera un poquito, pero a muerte no. Hay quien obligaba a Luis, día si, día también, a poner a Raúl. Luis no ha querido, y en el equipo ganador no estaba Raúl.

Hay quien obliga al presidente Zapatero, día si, día también, a alinear la palabra crisis en su vocabulario. Zapatero no quiere. Que gane o que pierda es otra cosa, y lo pagará, si pierde, con las urnas, pero al menos que juegue con el equipo que quiere jugar. Como Luis, él quiere ser optimista con un equipo de bajitos. Y como Zapatones, puede, por ahora, permitirse el lujo de serlo.

¿Podemos?. Claro que podemos.