Yo soy yo

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Enrique Olcina Juliá
Hace tiempo que me definí como una persona básicamente buena y eso provocó la hilaridad de ciertas personas, que, desde un punto de vista hoebbesiano creen que el hombre es un lobo para el hombre. Considerando que los lobos viven en manadas y la mayoría de las veces son muy civilizados ... soy un lobo solitario y bastante educado. Vamos a dejarlo así. Confío en la bondad de mis congéneres y he aprendido a no hacer caso a habladurías pero tampoco a desecharlas de inmediato. He crecido con amor y bofetadas (¿y quién no?) y creo que me he llevado mi parte alícuota de deseo, aventura, lágrimas, tristezas, desencantos, triunfos, vindicaciones y alegrías. Un tipo normal que suele usar vocablos de cuatro sílabas, nada más. Soy optimista, ma non troppo. Tiendo a pensar que las cosas tienen remedio. En las inmarcesibles palabras de Sofía, el personaje de "lalola": "Después de seis meses en que un grupo de niñas me quitara todos los días el bocadillo en el recreo dejé de pensar que las madres de las pobres no les preparaban el bocadillo y empecé a pensar si en realidad no eran un poco hijadeputas". Pues eso...
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sábado, julio 04, 2009

Hola, tú sabes quien eres ....

Contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna. Entre otras muchas cosas. Sabes que soy un perro que anda por las tapias y se queda mirando el satélite, tratando de balancear el rabo como lo hace un gato.

Te vas a la tierra de los cazadores, siendo tú mismo un cazador. Ahora que te vas te tengo que decir que dejas tras de tí una estela de nostalgias. Echaré de menos el perfume y la mezcla que hacía en tu piel, echaré de menos tu risa incontrolada ante una de mis tantas cabezonerías, echaré de menos tu particular manera de pensar que a veces tanto me desquicia. Te sigo amando y, sin embargo, aprendí contigo a no amarte más de lo necesario, que eres como las lentejas, que o lo tomas o te quedas sin lentejas. Y yo no quiero quedarme sin lentejas, aunque queden viudas de muchas cosas que me gustaría que llevaran.

Te vas. Y dejas la semilla del temor de perderte para siempre. Bueno, ese es otro temor que habré de afrontar, como tantas otras cosas que me has enseñado. Te vas, y el pensar en eso me anega los ojos de unas lágrimas dulces, tiernas y un poco tristes. Creo que no he amado de manera tan libre y constante como te he amado a tí, y sin embargo, la vida en su sabiduría me marca que tienes que irte.

Echaré de menos tus ojos verdes y tus abrazos. Echaré de menos la manera en que me acurrucaba cerca de ti. Echaré de menos todo eso que confío en que un día la vida me considere preparado para disfrutar. Sabes la medida de mi amor así que no es necesario estimarla. Y que tal como te vas aquí siempre puedes volver.

Un beso